elvis costello & the imposters – the delivery man
Junio 29, 2008
¡Lo que no haya intentado Elvis Costello, madre mía! Intentado y conseguido en mi opinión, seamos subjetivos por un rato. Después de experiencias jazzisticas y coqueteos con la música clásica, y tras haber explorado todas las formas de la canción en el pop y rock, hace aquí su tercera colaboración con The Imposters, un disco fresco como una lechuga. Canciones enérgicas que destilan rock defendidas y cantadas como si fuera un adolescente (nacido en el 1954), con algunos momentos de ese pop elegante y maduro del que ha dado buena cuenta en discos como North. Con la compañía de Lucinda Williams, muy rockera en un número y de la elegante y siempre amable Emmylou Harris en tres de los otros cortes, este disco del 2004 (ahora en 2008 acaba de sacar su Momofuku, de nuevo con The Imposters) augura que tendremos Elvis Costello para rato.
Aunque es un tipo que levanta por igual pasiones en unos como es detestado por otros debido a su a veces histriónico estilo, creo que su trayectoria está fuera de tacha, dado que este out-sider excéntrico ha vivido estéticamente al margen de la “corriente mayoritaria”, y son ya unos cuantos discos (empezó su carrera en 1970) los que atesora a sus espaldas.
Creo que este es un buen disco con el que acercarse al imaginario de Declan Patrick MacManus (su verdadero nombre) para los que no lo hayan escuchado antes. Un disco refrescante para el verano, pero no refrescante como un helado en la playa, por cierto.
link a spotify: Elvis Costello & The Attractions – The Delivery Man (estos del espotify también se pinzan a veces, exonérenlos por el momento. ¡Anda que The Attractions!)
Omar Sosa – Mulatos
Junio 21, 2008
Pianista y compositor, Omar Sosa viene a devolvernos lo que siempre nos perteneció, tradición milenaria y actualidad, la posibilidad de ser un hombre de su tiempo sin perder contacto con las raíces. Algo que me parece extraordinariamente sano en los días que corren, y en lo que no profundizaré por el momento para no alejarme más, si cabe, del tema que me ocupa.
Ternura, el número* con que se abre este Mulatos, arranca con tres notas a modo de llamada y una escala de piano que apunta hacia arriba para despistar. Lo que lleva todo el veneno y sabrosura es ese contrabajo que arranca inmediatamente después con un glisando, y nos sumerge en el espíritu del tema. Cuanta madera que se oye!
Pero entre melodías, solos y pasajes musicales, muy a lo cubano y al igual que el contrabajo, evocando a Israel López Cachao y a sonidos de otro tiempo (no en vano aparece en este tema el clarinete de esa bestia de la música cubana que es Paquito D’Rivera), un coro lejano entra y sale repitiendo la frase: “Oye negra!” Y este ”oye negra” se me enredó en el subconsciente, de manera que me encuentro a menudo tarareándolo mentalmente, envuelto en una atmósfera hipnótica que trato de recordar más claramente.
Porque vuelvo a este tema una y otra vez, y ya se ha convertido en parte de la banda sonora de mi vida, estoy aquí escribiendo sobre este disco y no sobre su último trabajo “Afreecanos”.
Y es que en la música de Omar Sosa conviven y dialogan de manera armoniosa sonidos e instrumentos de la vieja Europa, Nueva York, Los Ángeles, África y Asia, sin faltar ese elemento electrónico, que aunque sutil, le da una capa de actualidad sin quitarle un ápice de naturalidad. Esto puede parecer difícil de conjugar, pero el resultado es ciertamente asombroso. Esta música parece destinada a pervivir en el tiempo, pero esto sólo el tiempo lo dirá.
Todo se guisa en el horno de esa Cuba que no parece tener fin a la hora de darnos música y músicos. Cuanto que les debemos a los cubanos por mantener cierta llama viva que de otra manera, algunos no hubiésemos podido ni intuir desde el viejo continente, y que es más que música, sin duda. Yo por mi parte, en deuda me siento.
Bye!
PD: gracias a Alex “viejo pintor“ Martínez, por ayudarme en los comienzos de este blog. No prometo no necesitar más de tu ayuda, brother!
*Para los aficionados a la palabra:
DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA – Vigésima segunda edición – Número; “m. Cada una de las partes, actos o ejercicios del programa de un espectáculo u otra función destinada al público.” En este caso, de un disco.
One quiet night – Pat Metheny
Junio 14, 2008
La verdad es que el título está tan acertado que parece una obviedad. Un hombre, su guitarra y la noche. Un buen disco se puede escuchar a cualquier hora, pero si yo tuviera que elegir un momento para escuchar este, sería cuando el sol se hubiera escondido, ya de madrugada. Música para escuchar en soledad, en esa soledad aceptada, que sabe a cigarro, o a algo ya del pasado como puede ser escribir una carta, de esas que envías al correo a la mañana siguiente o no envías nunca (vale que tengo un blog, pero uno se lanza a soñar y es muy difícil dominarse… je, je!).
Otra gran propiedad de escuchar un disco así es la des-aceleración; pasar de hacer mil cosas, con la tv y la música que no te dan tiempo a pensar, donde todo ocurre muy rápido y hay cientos de imputs por minuto (no desdeñables en ciertos momentos), a esta parsimonia del que no tiene prisa por hablar, ni ha de gritar para que se le escuche, donde el sentido del oído es obsequiado con agradables texturas, desde un lugar sin normas radiofónicas ni editoriales, el placer de la música por la música.
De los 12 cortes, destacar la deliciosa versión que hace Metheny del tema My song de Keith Jarret (cuyo disco del mismo título es también altamente recomendable). El disco contiene dos versiones más, Ferry ‘cross The Mersey, de Gerry & the Pacemakers (los cuales acuñan en su haber la versión de “You’ll never walk alone”, que es himno de los reds de Liverpool, original de Richard Rogers y Oscar Hammerstein II) y Don’t know why, de Jesse Harris & The Ferdinandos, más conocida por ser single del ”Come away with me” de Norah Jones. El resto son de su propia cosecha.
El tío usa una guitarra acústica barítono (guitarra que tiene un registro más grave que una standard) de la luthier Linda Manser y cuyo sonido inspira este disco. Como guitarrista sólo se me ocurre pensar, quien pudiera… En fin, como suena de bonito, y que bonito lo que toca.
Bueno, que este pequeño homenaje a Pat Metheny sirva de presentación de un servidor, novato y recién bautizado blogero! Gracias por haber leído hasta aquí!
Hasta ahora!!
Trago recomendado: una copita de buen vino noble, un rioja crianza bien equilibrado, por ejemplo.

