
Y tenía que llegar el Blues…, y el Blues ya está aquí!
Nadie me avisó que el “blues de Chicago”, o el “Menphis blues”, el del “Delta” que engendró el blues de “Detroit” y todas las denominaciones de origen del blues habían ido diluyéndose en una forma de blues más abstracta y genérica. Quizás me equivoque, y si es así, que alguien me ilumine al respecto. Me apasiona la historia y las historias sobre la Música, el origen, las andanzas de los músicos, sus idas y venidas, evoluciones y desastres varios. Y la verdad, las acontecimientos y sus consecuencias suelen darse de una manera sorprendente y lógica a la vez, eso si, con una lógica de músico, y que me perdonen, pero no es una manera de ordenar las ideas cualquiera, si no mas bien se las trae. Pero igualmente, es un tipo de lógica.
Por ejemplo, hablemos de George Benson y lo que le pasaba por la cabeza en el momento que decide hacer un videoclip con patines, vestido de blanco, adelantándose a los anuncios de dentífricos (todo un visionario) cantando aquel fiestero disco-party “Give me the night”, cuando ya hacía algunos años había aportado cosas importantes a la guitarra de jazz, y no solo eso, era ya una referencia para muchos músicos. Muchos no se acordarán, pero aquellos que tengan una edad pueden llevarse una sorpresa. Desde luego que ha grabado muchas cosas, pero vale, digamos que su carrera discográfica es irregular, y no cubre, sin lugar a dudas, las expectativas que sobre él pusimos algunos. Los más desinformados, como yo, habiendo escuchado algún trabajo interesante suyo le dábamos una oportunidad cada cierto tiempo, comprándole un disco, con la esperanza puesta en que hubiera reflexionado y se decidiera a hacer un poco de la buena música que, sabíamos, el hombre tenía para dar (y tomar), y no aquel pastel merengado al que no había por donde hincarle el diente.
El caso es que te puedes informar fácilmente sobre como Muddy Waters pasó del “Delta del Mississippi” a Chicago, donde cambia su guitarra acústica por una eléctrica, y con su “slide” se convierte en el padre del Blues de Chicago, el blues eléctrico, y algunos piensan que lo inventó casi todo en lo que a la evolución del blues se refiere. Bueno, y a toro pasado todo parece normal, pero igual hubo gente en su día preguntándose – “qué coño está pasando? qué es lo que tiene este tipo en la cabeza? Mierda, no entiendo nada!!”.
A mi me pasa con George Benson y en otro sentido ahora también con James Blood Ulmer. Es mas, hablamos de dos voces muy diferentes y dos guitarristas diferentes, y de historias opuestas. Cuando escuches el primer tema del disco, Going to New York, pensarás: “Ieup! Un bluesman de los de toda la vida? Vaya voz! Su mamá trabajaba en un campo de algodón, y el se crió allí, verdad? Puerta con puerta con Ray Charles“. Pues tal vez sea cierto, pero la historia no está tan clara. Yo he ido hurgando en la vida musical de este señor, y desde luego hay preguntas que no me alcanzo a responder. Sus primeros registros discográficos se dieron como sesionista en algunos discos de jazz en la década de los 60. Y no os penséis, al principio era un guitarrista rítmico con buen sonido, pero un solista irregular y ramplón, un poco desordenado y de tempo dudoso. Pero sobre todo, no cantaba (NO CANTABA!!!!!). Y no cantó hasta entrada la década de los 80. Antes, se quedó prendado del saxofonista Ornette Coleman, paladín del jazz-free, con el que colaboró en muchos proyectos durante muchos años. Y aún durante los 80 y los 90 no se ha desprendido de la influencia y el hechizo de lo que se llamó avant-garde en aquel momento. Y es en esta década, la que ahora transcurre, en el siglo XXI, cuando de la mano del guitarrista Vernon Reid como productor (otro marciano), hacen este disco de sonido tan interesante, que suena a blues de toda la vida, con sabor a viejo, pero pásado por una capa de barniz moderno, sugerente, de unos freaks que no quieren desprenderse de una esencia muchos años vivida, pero que se han centrado en el blues. ¡Por fin, ya era hora! Eureka.
Y todos estos años escuchando música, buscando encontrar un disco que todavía no se había hecho, pasando de Johnny Winter a Stevie Ray Vaughan, con un ojo puesto en Jeff Beck y con el otro sin quitarle la vista a un errático y apoltronado Eric Clapton, mientras Ulmer era un cantante en la ducha…, y a saber que cantaba! Y ahora… no puedo dejar de canturrear este “I’m going to New York” y no puedo dejar de pincharlo en las sesiones del Sifó, y no puedo dejar de poner links en el facebook, ni de hablar de él en este blog…
Rindo homenaje a Willy DeVille, otro gran personaje que nos ha abandonado! RIP (“Demasiado corazón”, quizás es eso lo que pasa)
spotify del disco: James Blood Ulmer – No Escape From The Blues
Trago recomendado: whisky on the rocks