bill frisell - buster keaton

bill frisell - buster keaton

Me había propuesto ir alternando las entradas de discos novedosos para mi, con viejas glorias de mi discoteca particular… pero he de sucumbir ante las pruebas, esas que me delatan como nostálgico en estos últimos tiempos. Ya cambiará la suerte, pues hasta ahora siempre ha terminado haciéndolo, en ese movimiento pendular que siempre traté de frenar buscando el centro como mi admirado Franco Battiato. Cambiará, no sé si ocurrirá mañana, pero…

… se lo debía a Bill Frisell, pues siempre estuvo ahí, abriendo caminos, pilotando con su humor particular, con su enorme sonido. Siempre estuvo explorando conceptos musicales sin dejar de generar belleza (excepto cuando se junta con John Zorn, dudo que a veces quieran producir algo bello), crear situaciones a base de silencios y contrastar la paz con el caos. Sus acordes imposibles, tanto como sus ligados, con su “menos es más” llevado al extremo y su pedal de volumen, siempre fueron un rompecabezas sin resolver, y cuando parece que lo pillo gira en otra dirección, sorprendiéndome. Su voz con la guitarra, inconfundible.

En el caso que nos ocupa, casi se dibujan las escenas con solo escuchar la música, pero si has visto las películas de Buster Keaton… ¡claro, ya lo tienes! Yo hice una colección de vídeos de las de entrega semanal en tu kiosko de muchos de sus films. A lo largo de mi vida lo he intentado alguna que otra vez, lo de hacer una colección, con bastante poca continuidad por cierto, pero con la de Buster Keaton aguanté casi hasta el final. En VHS, imagínense! Hoy, en la era de la tecnología aun he tenido problemas para intentar cuadrar la música de Frisell con las escenas de las películas (ahora ya en formato digital), con esa cara de tonto que se te queda, intuyendo que en otro momento o alguien más inspirado lograría cuadrarlas “al toque”. Reconozco que fui impulsado por los discos de Bill Frisell, encontrados casualmente en una de las tiendas que frecuentaba entonces, a investigar en la filmografía de este genial actor tragicómico y acróbata. Lo que si recordaba que mi padre le solía llamar “Pamplinas”,  y también algún que otro momento televisivo, algún flash en la carátula de algún programa sobre cine, pero poco más sabía yo hasta entonces de Buster Keaton.

El caso es que la música original de las cintas de Keaton, un señor tocando un piano por lo general, me fascinó en su momento. Ingeniosa, inspirada, matizando las escenas más que los gags, hermosa. La revisión que hace Frisell en verdad se aguanta por si sola como una obra musical independiente al film, interesante… pero sobre las imágenes se termina de completar, se cierra el círculo. De justicia es reconocer  que yo lo he hecho hace bien poco, superponer música e imágen, a pesar de haber escuchado muchas veces los discos, y tan contento que estaba. Que me aspen si el trío formado por Bill Frisell a la guitarra, Kermit Driscoll al bajo (un auténtico mago de las notas graves con aspecto de leñador entrañable) y Joey Baron (uno de mis baterías fetiche, muy original, con un groove del carajo y un caminar peculiar) no tiene una química como pocas veces se ha dado. Química necesaria para transitar esos lugares tan abstractos y complejos saliendo bien parados de todos los lances.

Añadir que el otro disco está inspirado en las imágenes de otra gran película de Buster Keaton, “Go west”. Así que tanto si escuchan la música como si se animan a ver las pelis, cualquiera que sea la modiladad que elijan, yo me sentiré un poco feliz desde el silencio de mi guarida, la cual ya estoy acomodando para el recién entrado otoño, o tal vez para cuando esta nostalgia pegajosa y “blues” se me despegue.

Link a Spotify: Bill Frisell – Music For The Films Of Buster Keaton: The High Sign/One Week

Así que saludando a Martí Duch de montaña a montaña, desde la mía voy a otear el horizonte en busca de alguna señal del productor del disco, “Lee Townsend”, a ver que averiguo de él. Ya os contaré.

Laister arte! (hasta pronto!)