Joni Mitchell – Hejira

diciembre 6, 2008

hejira

Yo creo que no se puede soportar tanto arte. Hay discos que uno tiene que dejar de escuchar para pasar a otra cosa en la vida, cantos de sirena que arrastran a los incautos como yo hacia oníricos paraísos donde uno enloquece fantaseando. Este es uno de esos discos para mi. Al igual que este, debe de haber otros tres o cuatro discos con los que me sucede lo mismo, y es que no consigo dejarlos atrás. Hace quince años al menos que vengo escuchando “Hejira”. Es como una vieja carta que te niegas a tirar, pues en su día tuvo alguna importancia, y que encuentras en una caja de tanto en cuando, mientras buscabas un librillo de papel de liar para una emergencia de humo. Y ahí está de nuevo. Hace cuanto que no te paras a leerla, mientras ese trozo de papel sigue existiendo entre tus cosas, olvidado. Lo relees y…

Es la leche, el disco, quiero decir, umnh… Suena el primer tema, y dices… claro, que bueno. Siempre “Hejira”, y siempre abriendo “Coyote“. ¡Temazo! A mi me da la vuelta cada vez que lo escucho. ¡Patas arriba…! Joni Mitchell dispara con la voz y la acústica sin descanso, envolviéndote, engatusándote, llevándote al huerto, vamos, mientras un torrente de notas de bajo, jugando, caminando, retorciéndose gracilmente interpretadas por un ávido e inspirado Jaco Pastorius que en esa época, joven y valiente (nunca será viejo ya), sabiéndose talentoso, gustándose y relamiéndose, nos regala su caminar tan particular y algunos recursos de inconfundible marca. Maravilloso. Además, el tema lleva una sútil percusión, lo cual le deja espacio al bajo para moverse cómodamente. ¿No todo el monte es orégano? Tal vez aquí si lo fue para el Sr. Jaco, que tocó en otros tres temas más en el disco, a saber: “Refuge of the Roads“, “Black Crow” y “Hejira“. El resto de los bajos son interpretados por Max Benett y Chuck Domanico, mucho más discretos y funcionales que el otro, aunque no por eso menos efectivos. Quizás es por esto que se equilibra el disco, y no es un disco de Jaco Pastorius con canciones de Joni Mitchell, sino un trabajo de esta carismática y talentosa canadiense con temas realmente inspirados.

Después de “Coyote” viene otro corte, y luego otro mas, hasta completar los nueve que conforman este disco, y así te van llevando en volandas, sin que puedas pausar ni saltar ninguno de ellos. El hecho de que no hay arreglos como en el pop, sinó una intención mucho más abierta en la construcción de ambientes para las canciones, aprovechando para ello que las estructuras no son tan claras debido a la gran extensión del texto en cada tema, así como las particulares y variadas afinaciones que usa la autora en la guitarra, hacen que sin ser jazz (al menos no lo es todo el rato), se destile un concepto jazzistico en la raíz. De ahí el fluir tan especial. Eso y que la buena de Joni Mitchell canta lo que no está escrito, tiene un talento especial para frasear y jugar con el tempo, una afinación y control del instrumento prodigiosos (a pesar de fumar desde muy temprana edad, aviso a navegantes), mover acentuaciones en las frases, cantar jazz como sin querer decirlo pero dar miedo como demuestra en el tema Blue Motel Room y más tarde en el disco Mingus, otro de mis favoritos.

Por otra parte, Larry Carlton nunca hizo nada mejor (lo siento, pero lo creo profundamente) que grabar en este disco. Por suavizarlo un poco, al menos nunca en sus discos propios, ya que acumula una basta lista de grabaciones como sesionista, de las cuales yo no soy conocedor. Quizás es que no se graban muchos discos como “Hejira” en la historia de la música, y este es uno de esos discos que rompen el molde. Sus guitarras se presentan sutiles, coloreando aquí y allá, sin que nada indique que es el quien toca (ups, lo siento de nuevo, pero no me lo podía aguantar), alternándose con Mitchell en el uso de la acústica y la eléctrica. Un profesor hace años me pasó un casette con una vieja grabación de un tema de Larry (hablo de él como si lo conociera, perdón por la licencia) que no estaba nada mal, grabado antes de que este sufriera un accidente, creo que de caza (pero no me hagáis mucho caso) que casi se lo lleva de este mundo, y no ha dejado de dar gracias a “Él” desde entonces, haciendo mucho demasiado pastel merengado. Un tópico.

John Guerin en la batería, Bobbye Hall en las percusiones, Victor Feldman toca el vibrafono en “Amelia“, y la colaboración de Neil Young tocando la armónica en “Furry Sings the Blues” constituyen el elenco de instrumentistas que acompañó a Joni Mitchell en esta aventura que en mi opinión es un hito en la historia de los discos y de la música, “Hejira”.

La colaboración con Pastorius llevó a Mitchell a conocer al guitarrista Pat Metheny, que ya colaboraba entonces con el pianista Lile Mays, y junto a Michael Brecker al saxo tenor y Don Alias en las percusiones defenderían estos y otros temas en una gira que culminó con la grabación de un directo mítico, “Shadows and lights“. Pero esto ya es otra historia, no? ¡Pues ala, a jugar a pala!

Siempre vuestro, siempre subjetivo, un servidor y su montaña!

PD: La única recomendación es que no se tomen en serio probar el sirope de arce, pero un vermú embotellado de la casa Izaguirre puede muy recomendable para esta mañana de domingo

Link a spotify: Joni Mitchell – Hejira