Bienvenido a mi vida, Jesse Harris. Que tío! Un gran compositor de canciones! Y un aparente desconocido, al menos así se aprecia desde mi montaña. Y aunque reconozco no estar muy enchufado al mundo, si lo suficiente para saber que no es muy popular el bueno de Jesse. No tanto como Bustamante, al que a mi pesar conocemos casi todos (siempre quedará algún asceta descarriado y feliz) en este país. Pero no os de pena. El tipo al menos tiene un Grammy en su casa. Si, con esa canción que versionaba Pat Metheny, que hizo popular una tal Norah jones (como estoy hoy, en fin…) y que ya lo comentaba yo más abajo en este mismo blog. El disco de Norah Jones, Come Away with Me, fue muy celebrado y Don’t know why no fué el único corte del señor Harris incluido en el mismo.

No dejo de pensar que no es un gran cantante, pero sólo Dios sabe como se reparten los talentos, y el que busque encontrar una gran voz no la encontrará en este disco. Eso si, defiende con gracia y descaro sus canciones, o al menos con estos ojos lo quiero mirar yo. Sin embargo, consigue un sonido pop arriesgado, crudo y fresco, desenfadado, de arrreglos sencillos y directos, magistralmente interpretados, y es que es muy muy musical. Ya dije antes que es un gran compositor, y esto se refleja particularmente en las melodías, de las que es un mago. Suena americano, hay tradición en su música (y particularmente en las guitarras), y a la vez contemporaneidad, así es que se entreve a una rata de ciudad (dicho con cariño), de Nueva York exactamente.  Y así es como suena, a su vez, Bill Frisell, tradicional y vanguardista, que colabora en algunos temas manchándolos con colores de su guitarra, tan particular.

Pues eso. Me encanta el título, y la portada… y esa cara, esa mirada de pillo que se esconde tras esas gafas. ¿Quién es Jesse Harris? Todo un personaje, seguro. While the music lasts, una aventura agradable y emocionante.

Con esto doy por concluido de paso mi exilio estival. Y no, no he estado todo este tiempo a la sopa boba, más me hubiera gustado. Mucho amor y leña al mono. Ci vediamo!!

Link a Spotify: The Ferdinandos – While the Music Lasts

El título no podía haber sido más acertado. Un hombre, su guitarra y la noche. Un buen disco se puede escuchar a cualquier hora, pero tal vez si que haya música más apropiada para unos momentos. Para esta en concreto, se precisa de cierta predisposición emocional así como de la suerte de disponer del tiempo necesaro para poder pararse un rato y no hacer otra cosa mientras dura la audición, de manera que si yo tuviera que elegir o recomendar un momento para disfrutar de “One quiet night”ese sería cuando el sol se hubiera escondido, ya de madrugada, aprovechando la quietud de la noche. Música para escuchar en soledad, en esa soledad aceptada que sabe a cigarro y cosas antiguas, cosas como escribir a golpe de pluma y tintero, fumar en pipa o cerrar el ultimo bar abierto de un pequeño pueblo costero un lunes cualquiera. Una invitación a la introspección dejándose mecer con los vaivenes de la guitarra de este genial músico, sin duda uno de los más talentosos de nuestro tiempo.

Así pues, podría decirse que una virtud de escuchar un disco así es la desaceleración a la que obliga si se quiere disfrutar plenamente, alejándonos del ajetreo del día a día, del trayecto al trabajo, de las reuniones, de la frenética actividad social y tantas cosas que muchas veces nos llevan a saltar de un día a otro sin pausa y sin tiempo para escuchar desde el silencio, el cual es el lienzo sobre el que un músico trabaja. La tranquilidad con la que Metheny va construyendo los temas, enlazando los acordes y las melodías, sin prisa, con esa sorprendente habilidad para jugar adelante y atrás con el tempo de cada nota como pocos pueden presumir de haber logrado, tal vez a la altura del mismo Miles Davis en este aspecto, contando cada historia con la parsimonia del que no tiene prisa por terminar ni ha de gritar para que se le escuche, nos invita a un lugar donde ni las normas radiofónicas ni las modas existen, sino el placer de la música por la música.

De los 12 cortes que contiene el disco, nueve son de cosecha propia, todos ellos de aire claramente paisajístico y reflexivo, estilo que el guitarrista ya había experimentado en bandas sonoras como “A map of the world” usando una guitarra con cuerdas de naylon. De esas nueve, solamente “Last train home”, tema que cierra el disco, no está compuesta expresamente para la grabación, habiendo aparecido originalmente en el álbum “Still Life (Talking)” de 1987. Dentro de este marco íntimo, Pat Metheny se regala incluir tres composiciones de su imaginario musical, resultando sorprendente el hecho de que cada una de ellas llega al disco de épocas y contextos artísticos bien distintos, hablándonos a través de las mismas de sus eclécticas influencias musicales. La que menos podría llegar a sorprendernos de las tres es la delicada revisión que hace del tema “My song” de Keith Jarrett, cuyo disco de mismo título (1978) es, por cierto, una referencia obligada del sello alemán ECM, ciertamente recomendable, en la cual el mismo Metheny editó algunos de sus primeros álbumes. Ferry ‘cross The Mersey 1965-, de Gerry & the Pacemakers (los cuales acuñan en su haber la versión de “You’ll never walk alone” que inspiró el conocido himno que comparten las hinchadas del Liverpool FC y del Celtic FC de Glaswow, original de Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II para el musical de Brodway “Carousel”) se aleja sorprendentemente de la atmósfera jovial de pop inglés de la original, consiguiendo integrarla magistralmente dentro del espíritu reflexivo del disco. Por último, Don’t know why, de Jesse Harris & The Ferdinandos, más conocida por ser single del “Come away with me” de Norah Jones y por la que el compositor ganó un Grammy en 2003, en la categoría “canción del año” completaría el tracklist del disco.

Una curiosidad; Metheny usa una guitarra acústica barítono construida por la luthier canadiense Linda Manzer y cuyo sonido, más grave que el de una guitarra normal, es determinante para dar cierta profundidad a las interpretaciones de este disco, proporcionándole un barniz particular.

Bueno, hasta aquí esta primera entrega. Que este pequeño homenaje a Pat Metheny sirva como presentación de este recién estrenado blog. ¿Ya puedo decir que soy un blogger?

¡Gracias por haber leído hasta aquí!

Hasta ahora!!

enlace a spotify: One quiet night

Tracklist

1. One Quiet Night
2. Song For The Boys
3. Don’t Know Why
4. Another Chance
5. And Time Goes On
6. My Song
7. Peace Memory
8. Ferry Cross The Mersey
9. Over On 4th Street
10. I Will Find The Way
11. North To South, East To West
12. Last Train Home

Trago recomendado: nada demasiado fuerte. Una copa de buen vino noble, tinto, un crianza suavecito, bien equilibrado, por ejemplo.