Me encandila cuando en un disco se escucha el traqueteo de las llaves de los vientos, de los saxos sobre todo, tan ruidosas ellas. Me emociona encontrarme por sorpresa, casi atropelladamente con algo que me hace frenar en seco, derrapar y girar con cara de “que coño está pasando aquí”, como me ha ocurrido con este disco. ¿Por qué nadie me había hablado de esto!? “¿Y quién lo iba a hacer?” – me pregunto – y no hallo respuesta.

De Frank Zappa a Tom Waits, de AM 4 a Bill Frisell, de Uri Caine a Carla Bley, de Ry Cooder a John Zorn, de Kurt Weill a Django Bates… esos momentos que recuerdan un tanto a Morphine pero pasado de vueltas. Un viaje musical que va de la vanguardia al folk, del kiosko de la plaza el domingo por la mañana en la hora del vermut a un tugurio nocturno de Chicago y de “L’Scala di Milano” a un afterhours holandés de jazz supercool, incluso desde Nueva Orleans hasta el Canadá, esa tierra en la que, por cierto, uno no sabría bien que beber, porque el sirope de arce no es una opción (lo tenía que decir en algún momento, y ya está, me he quedado bien a gusto). Así que cocinando bien al dente todos estos ingredientes (es un decir, ya que seguro que podrían ser otros similares, muchos son los nombres), y digo bien al dente, podríamos obtener algo que se pareciera a “In the future of your dream”. Me estoy dejando ir plácida, despreocupadamente, emocionado por el colocón musical.

Me flipo con la mezcla de música en papel dando marco a la improvisación, como capas superpuestas. Con la mezcla constante de voces, vientos y una guitarra que se diluye a veces, que salta sobre todo lo demás otras, que coquetea traviesa con todos los elementos que se suceden, aparece y calla, según, abriendo espacios a la creación de diferentes climas dentro de un mismo track. La ausencia de percusión se utiliza casi como un arreglo, como algo que produce inquietud, para crear más contraste aún entre las diferentes partes, y sorprender cuando entra en plan pop en el tema Don’t ask me.

Me encanta la sensación -humana por otra parte- de ser el pregonero de tamaño descubrimiento, de anunciar que Tim Posgate ya está aquí (ya estaba, claro, pues este disco sin ir más lejos tiene ahora 6 años) como si nadie lo conociera, deseando que cualquiera me contradiga y me discuta, que venga a visitar al viejo barba-cana para decirle que anda despistado, y así charlar un rato sobre música, en mi caso, deleitarme escuchando hablar sobre ella y como no, sobre el bueno de Tim. De esta manera, arrojar luz sobre quién es este personaje  y de como ha llegado a este nivel de chaladura genial que a su vez me trae loco.

Así que advirtiendo que me he vuelto a salir una vez mas del sendero para adentrarme en el bosque, dejar el camino para descubrir aquel claro al que no hay senda conocida que nos pueda llevar, dejo en manos de cada cual y de su espíritu aventurero el atreverse con esta maravilla de música, fresca, divertida (como decía la canción de Habana Abierta, “la vida es una broma… muy seria”), tragicómica como me gusta, muy intensa.

Servidor se despide hasta la próxima entrega, dejando como no, el recurrido y posiblemente útil link a spotify: Tim Posgate – In The Future Of Your Dream (The Words Of Peter McPhee)

Bye!